febrero,15 2022 

 COVID-19



La humanidad se enfrenta a uno de los retos infecciosos más importantes de su historia, con más de 100 millones de infectados y más de 2 millones de fallecidos al día de hoy. El COVID-19 está dentro de una gran familia de virus con envoltura que poseen ácido ribonucleico (ARN) como su material genético y que incluye diferentes virus. La respuesta sanitaria inicial a la epidemia de COVID-19 ha sido una de contención, para tratar de impedir, o al menos limitar, la expansión del virus en las diferentes ciudades. La epidemia de COVID-19 está impactando no solo la salud de la población, sino también muchos otros aspectos de nuestra sociedad. La necesidad de una vacuna o tratamiento efectivo implica responsabilidades, que permita pasar de una ética normativa a una ética del comportamiento responsable en la vacunación.

El COVID-19 surgió a finales del 2019 en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, en la República Popular de China, causando una alta morbilidad y mortalidad. Pertenece a la familia Coronaviridae, subfamilia Orthocoronaviridae. Es un virus ARN de hebra simple, que de acuerdo a Picazo (2021) “se trata de un virus con membrana que encierra un ARN positivo de una sola hélice, una proteína replicasa no estructural y proteínas estructurales, la proteína pico (S), de envoltura (E), de membrana (M) y nucleocápside (N).” La enfermedad dura un promedio de dos semanas y los pacientes son normalmente dados de alta después de confirmarse que ya no son portadores del virus. Sin embargo, hay reportes de pacientes que continúan siendo positivos para el virus por hasta un mes después de la recuperación clínica.

Las medidas de higiene personal que limitan la transmisión del virus incluyen el lavado frecuente y suficiente de las manos con agua y jabón, el no llevarnos las manos a la cara, la desinfección periódica de superficies que pudiesen haber sido contaminadas, etc. Esparza (2020) “se ha basado en cuatro pilares: evitar el pánico, preparación ante el posible impacto personal y comunitario de la epidemia, adopción de medidas higiénicas para evitar la transmisión del virus y distanciamiento social”. Entre más temprano se implementen esas medidas, cuando el número de personas infectadas es menor, más efectivas serán dichas medidas. En este sentido es importante que los expertos médicos y autoridades sanitarias proporcionen información veraz y confiable al público. Deben ignorarse o combatirse la multitud de mensajes falsos que circulan en las redes sociales anunciando métodos preventivos o curativos que no tienen ningún valor científico.

Sé sabe que hay en investigación un gran número de vacunas en todo el mundo, hasta el punto de que realizar un seguimiento exacto de todas ellas sea complicado. La OMS dispone de una página web en la que se resumen las vacunas conocidas y su estado de investigación. La eficacia de una vacuna y la cobertura para la vacunación son dos conceptos fundamentales en general y en cualquiera que se trate. Una vacuna no protegerá a la población si no produce una respuesta inmune suficiente frente a los antígenos protectores, qué según Picazo (2021) son “aquellos antígenos que son fundamentales para que el virus penetre en la célula y la infecte”. Cuando esa vacuna llegue, los gobiernos tendrán que implementar los programas de vacunación que permitan alcanzar los niveles de inmunización necesarios para evitar la transmisión de la enfermedad.

En conclusión, para que la población quede protegida debe vacunarse en un número suficiente, que dependerá de la población vacunada y de la población que haya padecido la infección, de la eficacia y duración de su inmunidad, así como de la capacidad del virus para reproducirse.  La medida más efectiva para evitar la trasmisión del COVID-19 ha sido el aislamiento social exhaustivo. La pandemia por COVID-19 ha revelado la necesidad de contar no sólo con políticas públicas y programas para fortalecer las habilidades de los ciudadanos y de las comunidades para aumentar el control sobre su salud y su entorno, sino también para crear ambientes de apoyo comunitario en la promoción de estilos de vida saludables. 

 

 Bibliografía:

Esparza, J. (2020). COVID-19: Una pandemia en pleno desarrollo. Gac Méd Caracas, 128(1), 1-7.

OMS. (s.f.) Draft landscape of COVID-19 candidate vaccines. https://www.who.int/docs/default-source/blue-print/novel-coronavirus-landscape-covid-19-(7).pdf?sfvrsn=a4e55ae3_2&download=true

Picazo, J. J. (2021). Vacuna frente al COVID-19. Universidad Complutense: Madrid

 

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